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Estudiantes de la Universidad de Concepción desarrollan tecnología para personas con parálisis severa

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  • La iniciativa, seleccionada en el programa BOOST Startups UdeC, contó con el impulso formativo del Plan Ciencia 2030 UdeC para transformar la investigación universitaria en una solución de base tecnológica.

 

Permitir que el movimiento de los ojos reemplace a la voz y a las manos es la meta de VoxOculi, un dispositivo de seguimiento ocular (eye-tracking) gestado por estudiantes de la Universidad de Concepción. Diseñado como una alternativa de comunicación asistida accesible, la tecnología busca devolver la posibilidad de interacción a personas que han perdido el habla o la movilidad motora a raíz de enfermedades o lesiones severas.

Esta innovación surge de una alianza interdisciplinaria liderada por Diego Olivares, estudiante de Licenciatura en Ciencias Físicas enfocado en el desarrollo tecnológico, y María Paz Llanquimán, alumna de Fonoaudiología encargada de la base clínica. A ellos se une la terapeuta ocupacional Ángela Vega, cuya práctica directa en rehabilitación fue el catalizador que impulsó la iniciativa.

 

Del problema clínico al desarrollo

El origen del proyecto se remonta, cuando Vega compartió las dificultades cotidianas que enfrentaba un paciente diagnosticado con una enfermedad autoinmune. En las sesiones terapéuticas, los equipos comerciales disponibles fallaban constantemente y el soporte técnico solía atribuir los errores al usuario. 

Frente a esa situación, el estudiante de Ciencias Físicas decidió adquirir componentes e intervenir directamente en la arquitectura del sistema para disminuir el costo y mejorar su funcionamiento. Pronto, el diseño computacional evidenció la necesidad de sumar una mirada biomédica y comunicativa. “Si bien yo tenía la parte técnica-tecnológica, no tenía el argumento sobre la parte comunicacional”, explicó Olivares. 

VoxOculi: ejercicios realizados con el prototipo.

A ese llamado respondió María Paz Llanquimán, quien ya se encontraba interesada en estas tecnologías tras cursar una asignatura donde analizó el uso del seguimiento ocular: “Cuando leí la convocatoria vi ‘seguimiento ocular’ y al tiro le hablé a la jefa de carrera (…) teníamos mucho feeling con la idea que él estaba creando”, recordó la estudiante. 

Con el equipo consolidado, destinaron semanas a perfilar en detalle a las personas usuarias, acuñando el lema que hoy define la identidad del desarrollo: “VoxOculi, la voz de tu mirada”.

 

Traducir la evidencia a lenguaje comercial

La ruta hacia la adjudicación de fondos implicó una intensa curva de aprendizaje. Tras una postulación inicial a un certamen externo que no prosperó, instancia que Llanquimán valora, pues “ayudó mucho a moldear mejor la idea y fue clave para poder concursar en el BOOST”, el equipo debió enfrentar el reto de estructurar una presentación comercial sin perderse en tecnicismos.

En esa misma línea, Llanquimán advierte que simplificar el mensaje fue indispensable para conectar con evaluadores de negocios: “Es complicado traducir algo para que la gente que no maneja tecnicismos lo pueda comprender”, recalcando que “todo lo que es técnico separa a la gente que desconoce y eso genera una barrera hacia el producto”.

La solidez técnica y social de la propuesta permitió a VoxOculi adjudicarse financiamiento en la primera versión del programa piloto BOOST Startups UdeC. Con estos recursos, el equipo proyecta ensamblar nuevas unidades para iniciar un pilotaje directo con pacientes, apuntando a insertar la tecnología en centros asistenciales y en los propios campos clínicos de la universidad.

El impulso formativo de Ciencia 2030

El paso decisivo para convertir la inquietud de laboratorio en una propuesta con impacto tuvo como catalizador al Plan Ciencia 2030 UdeC. Para Diego Olivares, representó el primer puente tangible hacia la innovación aplicada, entregándole herramientas de estructuración de proyectos que estaban fuera de la formación habitual de su carrera. 

En el programa Emprende Ciencia 2030 encontró el espacio necesario para poner a prueba sus primeras ideas, obteniendo el segundo lugar con un proyecto enfocado en detección parasitaria: “Ese fue mi primer acercamiento a cómo se mezclan la tecnología el emprendimiento, ahí aprendí cómo se estructura un proyecto y cómo armar una presentación”.

     

A partir de esta experiencia, el equipo valoró el rol del Plan Ciencia 2030 para abrir el ecosistema a facultades científicas, destacando la oportunidad de seguir fortaleciendo mecanismos que faciliten la dedicación a proyectos de base tecnológica en el pregrado.