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Dra. Estefanía Nova Lamperti: «Me apasiona la investigación, estar en el laboratorio, dedicarse de lleno y vivir la experiencia al máximo»

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Estefanía Nova (36) se encuentra entusiamada participando en distintos proyectos, uno que estudia las secuelas que deja la COVID-19 y su asociación con la respuesta inmune y otro, que busca descifrar los mecanismos inmunomoduladores en cáncer oral. Además, hace clases a pregrado y postgrado en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Concepción.

Obtuvo su título profesional de bioquímica en la Universidad de Concepción en 2009, luego de realizar su tesis de pregrado, estudiando el rol de las células mesenquimales frente a la respuesta inmune de subpoblaciones de linfocitos T helper CD4+. El 2014 consiguió el grado de doctora tras su paso por la Universidad de Inglaterra, King’s College London.

La decisión de dedicarse a la ciencia

Desde pequeña soñaba con estudiar en Europa y seguir un camino ligado a la ciencia. En el colegio le iba bastante bien, lo que más le gustaba era -por supuesto- biología y química. Escogió la carrera de bioquímica en la UdeC porque sabía que le daría las herramientas necesarias para continuar con sus anhelados estudios posteriores. “Me gustaba además porque tenía un enfoque más clínico en comparación a otras Universidades en esos tiempos”.    

Su padre quería que estudiara medicina, pero Estefanía sabía que ese no era su camino, por otro lado, su madre, quien también es bioquímica, estaba muy contenta con esta decisión. “Yo tenía muchas ganas de investigar y estar en el laboratorio”.

Estefanía es hija de Liliana Lamperti, directora del Departamento de Bioquímica Clínica e Inmunología, de la Universidad de Concepción. Sobre compartir profesión con esta destacada mujer de ciencia, señala: “ha sido muy entretenido trabajar con mi madre, he tenido el placer de aprender mucho de ella como profesora y también como colega”.

“Con todo si no pa’ que”

De sus años como estudiante en la UdeC, tiene muy buenos recuerdos “tuve un grupo de amigos y amigas muy entretenido, hacíamos muchas cosas dentro y fuera de lo académico, salíamos mucho y estudiábamos un montón”. Luego, sobre su paso por el King’s College London sostiene que vivió dos etapas, la del Doctorado y la del Post-Doctorado, “la del Doctorado fue un poco estresante por los tiempos que hay que cumplir, trabajaba mucho y todo pasaba muy rápido, pero conocí a mi mejor amigo y a mi esposo, entonces se me hizo más llevadero, viajé harto igual a distintos países. En el Post-Doctorado creo que tuve mi mejor momento, ya estaba más relajada, manejaba mejor el idioma, el grupo del laboratorio era muy entretenido, salíamos casi todos los días y tenía más libertad para los proyectos de investigación”.

Han pasado 12 años desde su titulación y Estefanía sigue disfrutando de cada desafío en su carrera “Lo que más me apasiona es la investigación, estar en el laboratorio y hacer experimentos, y ahora último me he dado cuenta que me gusta enseñar, me agrada compartir con los y las estudiantes y ver cómo ellos y ellas se van desarrollando en el mundo de las ciencias”. 

A los jóvenes que hoy estudian carreras ligadas a la ciencia les diría que es un camino muy bonito, pero de harto trabajo y a veces un poco ingrato, entonces hay que estar convencida y dejar las dudas de lado. “Dedicarse de lleno y vivir la experiencia al máximo, con todo si no pa’ que”. 

Ser científica en Chile

Para Estefanía, este es un país que entrega las condiciones para desarrollarse como científica. “Es verdad que hay una gran diferencia en los montos y las oportunidades de financiamiento con Europa y Estados Unidos, pero conocí muchas personas en Inglaterra de otros países que me decían que ellos no tenían la oportunidad de volver a sus países a hacer ciencia, entonces mi situación no era tan mala. Hay muy buenos científicos y científicas chilenas, y el financiamiento te permite desarrollar proyectos, de todas maneras, sería ideal aumentar el presupuesto en ciencias”.    Respecto a cuál quisiera que fuera su legado, la investigadora sostiene que “a nivel científico, cada manuscrito publicado es un aporte al conocimiento, y es un trabajo muy duro, siempre me preocupo de que lo que se publica sea fidedigno y reproducible. En la parte humana, espero entregarles excelencia a mis estudiantes para que ellos sigan por ese camino. También me gustaría que me recuerden como alguien que fue muy feliz haciendo lo que hace, pese a todo lo malo que a veces pueda pasar, no me imagino haciendo otra cosa”.